SIRVAN AL SEÑOR CON ALEGRÍA | Lo que hagamos esta Cuaresma puede ayudar a restaurar al mundo

A medida que comienza la Cuaresma, vamos realmente a involucrarnos y a dirigir nuestras acciones a donde puedan ayudar a satisfacer las necesidades de transformación de la sociedad

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo,

Demasiados aspectos de nuestras vidas se alteraron en este año pasado. Hemos tenido que retroceder, pensar en nuestras prioridades, y volver a establecer patrones básicos en nuestras vidas.

De una forma similar, al empezar la Cuaresma, me gustaría dar un paso atrás y pensar acerca de dos prioridades básicas que pueden establecer el patrón de nuestra Cuaresma. La primera es tener una Cuaresma en serio. La segunda es una Cuaresma bien orientada.

En serio

En su encíclica sobre la esperanza, el Papa Benedicto XVI dijo: “el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino” (“Spe Salvi,” 1).

La verdad de esa declaración no está limitada al campo de la religión, ¡puede igualmente dar una buena descripción del enfoque del entrenamiento de primavera de los Cardenales! Para un equipo en entrenamiento de primavera, como para los cristianos en la Cuaresma, mientras mas convencidos de que el final es posible, bien sea el Campeonato de la Serie Mundial o participar de la Resurrección de Cristo, y mientras mayor sea el compromiso para llegar a esa meta, mas profundamente nos involucraremos en el proceso para alcanzarla. Todos hemos visto jugadores y equipos que simplemente “hacen los movimientos” en el entrenamiento de primavera, así como también aquellos que realmente trabajan fuerte. Observarlos nos dice algo acerca de su compromiso con la temporada que se avecina. De la misma manera, todos hemos tenido momentos en los cuales simplemente “hicimos los movimientos” en nuestra fe, y momentos en los cuales hemos estado realmente comprometidos. Observarnos le dice al mundo algo sobre nuestro compromiso con el cielo.

Una de las tareas en nuestros días es tener un cristianismo más robusto en su esperanza, y mas robusto en la disciplina que nos hace llegar a esa esperanza. Esperamos de los Cardenales un entrenamiento de primavera “en serio”. No podemos esperar menos de nosotros mismos en la Cuaresma.

Bien orientada

Por supuesto, podemos gastar nuestra energía seriamente y hacerlo en la dirección equivocada. Por eso es tan importante que nuestra Cuaresma esté bien orientada.

En el lado negativo, vemos la necesidad para esto cuando las personas se cansan simplemente de “sacrificar algo” para la Cuaresma. La sensación de que no vamos hacia la transformación con la profundidad que necesitamos le quita fuerza. Algunas veces, por esa sensación de falta de conexión, la gente simplemente renuncia a la Cuaresma, pero esa es una respuesta equivocada. Una mejor respuesta es profundizar en la Cuaresma.

Durante toda la semana, de diferentes maneras, Dios está haciendo una pregunta a Su gente. Esto se resume conmovedoramente en la pregunta de Isaías: ¿Es esta la manera de ayuno que deseo?

El Rey David articuló su arrepentimiento en el Salmo 51 de esta manera: “No te complacen los sacrificios (externos)…Mi sacrificio es un corazón arrepentido”. Isaías llamó a los Israelitas al arrepentimiento de esta manera: “Rasguen sus corazones, no sus vestiduras”. Jesús advirtió contra el ayuno y la oración “con la finalidad de ser visto” y “para ganar las alabanzas de otros”. Cada uno de ellos dirige nuestra atención hacia un sacrificio que no está bien orientado, y uno que si lo es.

Así que demos un paso atrás y pensemos. ¿Cuál podría ser una Cuaresma bien orientada, una que llegue a nuestras más profundas necesidades y las necesidades más profundas de transformación de la sociedad?

Los donantes financieros dan dinero de una manera orientada donde creen que se puede hacer el mayor bien y donde se necesita hacerlo. Podemos orientar de la misma manera nuestras “donaciones espirituales’ en la Cuaresma. Si tienes recursos espirituales para dar, y todos los tenemos, durante la Cuaresma por las disciplinas que asumimos, tanto las cosas a las que renunciamos como las que hacemos, entonces, ¿dónde te gustaría que se invirtieran esos recursos? ¿Qué crees es lo que más necesita restauración en el mundo, y qué contribución puedes hacer, en tu propia vida, a esa restauración?

Responder a esas preguntas puede producir una Cuaresma más seria, y bien orientada.

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