FRENTE A LA CRUZ | La Palabra de Dios es para todas las personas

La Iglesia es un signo que comunica a los demás y un instrumento que ayuda a los demás

Al principio, en la mitad y al final de esta semana, las lecturas están dirigidas a los gentiles — a los no israelitas. Los apóstoles escuchan que los gentiles han aceptado la palabra de Dios. El Espíritu Santo dice: “Aparta a Bernabé y a Pablo para el trabajo para el cual los he llamado”, específicamente, para la misión a los gentiles. Cuando el pueblo judío rechazó el mensaje de Pablo y Bernabé, ellos se dirigieron a los gentiles.

Tal parece que la Iglesia quiere que reflexionemos sobre los gentiles por un momento. Con esa finalidad, es útil comprender dos actitudes diferentes que israel tenía con respecto a los gentiles en los tiempos del Antiguo Testamento.

La primera era fundamentalmente despreciativa: “Nosotros somos el pueblo escogido por Dios. Los gentiles no lo son. Peor para ellos.” Esta actitud se refleja en la lectura del lunes, cuando se levanta una acusación contra Pedro después de que él visitara la casa de un soldado romano: “¡Tu entraste a la casa de personas que no han sido circuncidadas y comiste con ellos!” El enfoque básico era que los gentiles eran impuros, y por lo tanto debían ser evitados.

Los profetas ofrecen otra opción: “Nosotros somos el pueblo escogido por Dios. Los gentiles no lo son. ¡Por lo tanto, tenemos una misión hacia ellos!” Vemos esto en una de las lecturas de Adviento del profeta Isaías: “En los últimos días, el monte del templo del Señor se convertirá en el monte más alto de todos. Se levantará sobre todas las colinas y hacia él confluirán todas las naciones. Muchos pueblos vendrán y dirán: «¡Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob!, para que nos enseñe sus caminos y andemos por sus sendas» (Isaías 2:2-3). Lo vemos en la cita de Isaías que hace Pablo: “Yo te pongo ahora como luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra” (Isaías 49:6). Este fue un acercamiento misionero hacia los gentiles: israel fue escogido para atraer a otros al Señor.

La Iglesia primitiva experimentó lo que los profetas anunciaron. El episodio ampliado que leemos esta semana de Hechos 13 resume el punto. La palabra de Dios es para todas las personas. Comenzó con el pueblo judío, y se extendió hacia los gentiles.

Estas dos actitudes hacia los gentiles son instructivas para nosotros. Es fácil para nosotros adoptar la primera: tratar a la Iglesia como un arca que nos cierra del mundo exterior. Cuando lo hacemos, nuestra principal tarea es mantener nuestro estatus como miembros del arca.

¡La Iglesia es ciertamente un arca! Nos protege de la inundación del pecado, y nos lleva con seguridad al cielo; pero no solo es un arca que nos cierra del mundo exterior. Es también un arca que nos da una misión hacia el mundo exterior. Es por esto por lo que el Concilio Vaticano II habló de la Iglesia no solo como un arca, sino también como un signo y un instrumento: un signo que se comunica a los demás y un instrumento que ayuda a los demás.

Si diluimos nuestras doctrinas y prácticas perderemos el control de lo que Dios quiere comunicarle al mundo a través de nosotros. Ese no era el camino correcto para israel. Y no es el camino correcto para nosotros.

Sin embargo, si mantenemos nuestras doctrinas y prácticas para nosotros mismos, perderemos el control del hecho de que Dios quiere comunicar algo al mundo a través de nosotros. Ese no era el camino correcto para israel, y tampoco es el camino correcto para nosotros.

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