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FRENTE A LA CRUZ | Comparta sus problemas con Jesús y sea agradecido

Jesús viene a nosotros cuando estamos más profundamente afligidos y en necesidad de conversión

Tenemos la tendencia de esmerarnos en nuestra vestimenta para asistir a la Iglesia. ¡Eso es algo bueno! Es respetuoso. Sin embargo, al mismo tiempo, algunas veces no nos deja apreciar un importante punto espiritual: Jesús también quiere estar con nosotros cuando nuestras vidas son un desastre.

Por ejemplo, esta semana leemos acerca de Bartimeo. Su vida era una calamidad: era ciego e indigente. Cuando llamó a Jesús, la gente quería que se callara. No pensaban que Jesús quisiera ocuparse de ese desastre. Sin embargo, Jesús llamó a Bartimeo y quiso tener una conversación con él. Él quería saber lo que había en el corazón de Bartimeo allí donde su vida era un desastre. Después de que Jesús lo sanara, Bartimeo siguió a Jesús. Esa fue su manera de dar las gracias.

Esta semana también leemos acerca de Jesús y Zaqueo. Al principio, el relato nos dice que Jesús originalmente intentó pasar a través de la ciudad; Él no iba a quedarse allí. Sin embargo, cuando encontró a Zaqueo quiso tener una conversación más profunda con él, así que decidió quedarse en su casa. Jesús quería estar allí — en la casa de un pecador que necesitaba misericordia y conversión. Zaqueo respondió con tremenda generosidad. Esa fue su manera de dar las gracias.

La elección de Jesús de quedarse en casa de Zaqueo no tenía sentido para la gente. Ellos se quejaron: “Él fue a quedarse en la casa de un pecador”. Sin embargo, esas son precisamente las buenas noticias para nosotros: Jesús no solamente quiere encontrar lo que está bien arreglado en nuestras vidas. Él quiere ir donde estamos más profundamente afligidos y en necesidad de conversión.

Conozco un sacerdote que los domingos en la noche, después que ha finalizado todo en la parroquia, regresa a su casa a rezar. Se sienta con una imagen de Jesús, y deja que Jesús pregunte: ¿De qué no quieres hablar? Y de eso es de lo que hablan en oración. El permite que Jesús entre en el desastre y las dificultades de su vida. Eso es parte de la razón por la que es un sacerdote tan alegre.

Este podría ser un buen ejercicio de oración para todos nosotros. ¿Qué parte de nuestras vidas no queremos que Jesús vea?

Por supuesto, la verdad es que Jesús ya conoce esa parte, pero espera una invitación para entrar en nuestras vidas; Él no quiere forzar su entrada.

Nuestros conocidos casuales nos ven en nuestro mejor momento, pero cuando dejamos a nuestros amigos entrar en nuestras vidas más profundamente, ellos se enteran también de nuestros desastres. ¿Qué hacemos con Jesús? — ¿solo le mostramos lo que está en orden, o también le mostramos lo que se está cayendo a pedazos?

Jesús quiere entrar en nuestras casas, especialmente donde no están limpias. Si nosotros lo dejamos entrar, Él nos conforta y nos reta. Como en el caso de los personajes bíblicos, mientras más profundamente dejamos entrar a Jesús en nuestras vidas, más profundo será nuestro agradecimiento.

¡Feliz día de Acción de gracias!

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